La causa sostiene que la explosión fue ideada y preparada por quienes por entonces ejercían el poder en la República Islámica de Irán, y que fue ejecutada por la organización terrorista libanesa Hezbollah. Hay seis pedidos de captura sobre los sospechosos que se resisten a ser indagados por los tribunales argentinos.
La Justicia argentina sostiene que los funcionarios iraníes considerados responsables de decidir, planificar y ejecutar el ataque fueron Alí Akbar Hashemi Bahramaie Rafsanjani (a la época de los hechos presidente de la República Islámica de Irán), Alí Fallahijan (Ministro de Información iraní), Alí Akbar Velayati (responsable de Relaciones Exteriores de la nación persa), Mohsen Rezai (director del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria “Pasdaran”), Ahmad Vahidi (cargo de la fuerza de élite “Al Quds”), Mohsen Rabbani (Consejero Cultural de la Embajada iraní en nuestro país), Ahmad Reza Asghari o Mohsen Randjbaran (Tercer Secretario de la representación diplomática iraní en Argentina), y Hadi Soleimanpour (Embajador de la República Islámica de Irán en Buenos Aires).
También figura Imad Fayez Moughnieh, quien estaba a cargo del Servicio Exterior de la agrupación terrorista libanesa y acusado de dirigir el grupo que atacó la sede de la mutual judía en Buenos Aires. Él y el expresidente ya fallecieron.
A esa lista se sumaron -hace poco tiempo- los sospechosos del Líbano: Hussein Mounir Mouzannar, Alí Hussein Abdallah, Farouk Abdul Hay Omairi y a Abdallah Salman (o José El Reda). Hoy, el fiscal Sebastián Basso, reemplazante de Alberto Nisman, sostiene que tanto José como su hermano Salman Rouf Salman trabajan y sostienen la organización armada y clandestina de Hezbolá en Latinoamérica. A casi 30 años, ninguno de ellos condenado y más homenajes que justicia.